Actividad invernal de las liebres

 
Fotografía de Peep Käspre
Traducción: Adolfo
Liebre europea
Liebre europea        Lepus europaeus
 
La nieve escasea, lo cual hace la vida en invierno más fácil para las liebres – se les puede ver por los campos de manzanos buscando alimento.
 
Desde noviembre las liebres llevan el pelaje invernal el cual, al tener diversas tonalidades, no ofrece especial camuflaje sobre el fondo nevado. La liebre europea llegó a Estonia en el siglo XVIII. Por el contrario, nuestra especie autóctona, la liebre de montaña (Lepus timidus), es un habitante del bosque y en invierno su pelaje es totalmente blanco y tiene la base de las almohadillas de las patas cubiertas de pelo, por lo que las huellas  son más redondeadas.
 
La actividad de las liebres europeas comienza al amanecer, en los campos abiertos y prados donde hay  buena visibilidad. En las horas centrales de luz, se esconden confiando en su buen oído y sus rápidas patas. En los últimos años las liebres han vuelto a ser más abundantes y parece ser que el retroceso que habían sufrido está finalizando. Las liebres europeas no son pequeños animales, la longitud del cuerpo alcanza unos sesenta centímetros, la cola unos 10 centímetros y el peso de un ejemplar adulto es de unos cinco kilógramos. Las hembras son ligeramente más grandes que los machos.
 
El celo de las liebres europeas comienza ya en febrero. Podemos ver alguna hembra seguida por varios machos que se pelean con frecuencia entre ellos, arrancándose el pelaje y produciéndose heridas en las orejas, peor las heridas cicatrizan con rapidez.
 
Cuando nos llegue información e imágenes del celo y de las huellas de sus actividades podremos habla más concretamente de estos “orejudos”animales.
 


 

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